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En Argentina se cuestiona origen del hantavirus

BUENOS AIRES (AP) — Autoridades de la provincia argentina de Tierra del Fuego cuestionan la idea de que el brote mortal de hantavirus en curso pudiera haberse originado allí y, en cambio, impulsan investigaciones en otras provincias argentinas que los pasajeros visitaron antes de embarcarse en el desafortunado crucero por el Atlántico.

Funcionarios actuales y anteriores del archipiélago, en el punto más austral de Sudamérica, insisten en que el virus no se originó en el depósito de basura de Ushuaia, que según dijeron autoridades sanitarias nacionales esta semana es el lugar más probable en el que dos turistas holandeses lo habrían contraído mientras observaban aves.

“Personalmente creo que estamos en una campaña de desprestigio del destino”, dijo Juan Facundo Petrina, director de epidemiología de la provincia, a los periodistas en una conferencia de prensa desde Ushuaia.

Según explicó, en un principio los funcionarios federales no se comunicaron con las autoridades locales. En cambio, se enteraron del supuesto vínculo con Ushuaia a través de informes de prensa. Además, Tierra del Fuego nunca ha registrado un caso de hantavirus —y mucho menos de la variante Andes involucrada en el brote del barco—, a diferencia de provincias argentinas más al norte.

La pareja holandesa —ambos fallecidos— pasó apenas dos días en Tierra del Fuego durante su viaje de cuatro meses por Argentina y Chile, lo que reduce drásticamente la probabilidad de que la infección haya ocurrido aquí, agregó.

Al ser la principal puerta de entrada a la Antártida, la remota ciudad de Ushuaia recibió el año pasado a más de 157.000 pasajeros de cruceros, casi el doble de su población local. Los turistas con alto poder adquisitivo se han vuelto cada vez más vitales para la economía de Tierra del Fuego, mientras que su medular sector de fabricación de productos electrónicos se resiente por los recortes a barreras comerciales y subsidios implementados por el presidente Javier Milei.

“Hoy todo el mundo está asociando Ushuaia con un virus letal, con viajes en crucero, y… de esa manera las reservas para la próxima temporada la verdad que van a bajar, porque nadie va a querer exponerse”, sostuvo Rubén Rafael, exministro de Salud de Tierra del Fuego. “La reputación de Ushuaia bajo estas condiciones está sufriendo mucho como destino turístico”.

Los investigadores argentinos aún no han llegado

Al ser consultado el viernes sobre si el Ministerio de Salud de Argentina seguía respaldando la teoría de que el brote se originó en el basurero de Ushuaia, un funcionario del ministerio —que habló a condición de guardar el anonimato porque no está autorizado a referirse a la investigación— indicó que nada había cambiado y que Ushuaia era el único lugar al que el ministerio estaba enviando investigadores, aunque reconoció que seguía siendo posible que el virus se hubiera originado en otra parte del país.

El Ministerio de Salud anunció el miércoles que enviaría expertos del Instituto Malbrán —respaldado por el Estado— para atrapar ratas en el basurero de Ushuaia y en zonas cercanas, y analizarlas en busca de la cepa Andes del hantavirus.

Más de dos días después, los investigadores aún no han llegado. El funcionario restó importancia a la demora, considerándola normal en la lenta burocracia de Argentina.

En Tierra del Fuego, Petrina dijo que esperaba que los investigadores nacionales limpiaran el nombre de Ushuaia. Señaló que se estaba llevando tiempo “determinar los lugares puntuales en donde vamos a hacer los trampeos y los análisis”.

Otros en la provincia, de tendencia izquierdista, se quejaron de que la demora del gobierno y la falta de transparencia formaban parte de un patrón más amplio desde que Milei aplicó su “motosierra” al sistema de salud del país: retiró a Argentina de la Organización Mundial de la Salud semanas después de que el presidente estadounidense Donald Trump hiciera lo mismo, y recortó fondos a programas nacionales encargados de rastrear enfermedades infecciosas.

“El tema de la salud en la Argentina está pasando un grave problema”, apuntó Rafael, el exministro de salud provincial. “El sistema está muy debilitado… eso da como consecuencia que estén muy lentos para reaccionar, y la verdad que nos expone a todos”.

Fuera de Argentina, expertos en salud pública enfatizaron que la investigación es un paso crucial para evitar que se repita una situación similar.

“No es una emergencia extrema, pero sigue siendo urgente en términos de recopilar los datos”, expresó Celine Gounder, epidemióloga que se desempeña como editora general de salud pública en KFF Health News y que previamente asesoró al gobierno del presidente estadounidense Joe Biden sobre la pandemia de coronavirus.

“Si hay un virus de Andes que sea más infeccioso a nivel local, uno querría saberlo para poder advertir a los residentes y tomar medidas para prevenir que se infecten. Y si todavía no han iniciado ese proceso, eso sería preocupante”, agregó.

Una búsqueda ardua de respuestas

La pareja holandesa que la OMS ha identificado como los primeros pasajeros de crucero infectados con la variante de Andes —el único hantavirus que, en casos raros, podría propagarse de persona a persona— llegó a Argentina en noviembre pasado, según el Ministerio de Salud de la nación.

La pareja, de 70 y 69 años, pasó semanas recorriendo el país en auto de norte a sur antes de realizar una serie de cruces fronterizos entre Argentina y Chile, los cuales se extendieron por meses. También viajaron entre Argentina y Uruguay en marzo, antes de embarcarse el 1 de abril en el crucero antártico que partió de Ushuaia.

Los gobiernos de Chile, que ya ha registrado brotes mortales de la variante Andes, y de Uruguay, que no los ha tenido, declararon que la pareja no pudo haberse infectado durante su visita a sus territorios, basándose en el período de incubación del virus, el cual es de hasta ocho semanas. No ofrecieron detalles.

Debido a que la pareja murió, reconstruir sus pasos por el país es sumamente difícil, dijeron funcionarios de salud argentinos, y añadieron que están trabajando para completar algunos vacíos en sus desplazamientos.

Muchos epidemiólogos argentinos independientes creen que el brote de hantavirus probablemente surgió en los bosques de la Patagonia central, otro importante destino turístico, en el que recientemente las autoridades han registrado casos de hantavirus y en el que proliferan ratas de cola larga conocidas por portar la variante Andes, a diferencia de lo que ocurre en Ushuaia.

“Entonces ahora hay mucha presión mediática. Entonces no sería raro que tampoco les interese (al gobierno), pero digan: ‘bueno, vamos a callar un poco las voces haciendo algo'”, apuntó Raúl González Ittig, profesor de genética de la Universidad Nacional de Córdoba.

Por ISABEL DEBRE Associated Press

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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